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Publicado el 5/2/2026

Parejas, deseo y rutina: lo que dice la psicología del apego

Parejas, deseo y rutina: lo que dice la psicología del apego

Con el paso del tiempo, muchas parejas se hacen la misma pregunta:
“¿Por qué ya no sentimos la misma pasión del inicio?”
No es falta de amor, ni necesariamente un problema de la relación. La psicología del apego y los estudios sobre el deseo muestran que la rutina, el estrés y la convivencia prolongada cambian la forma en que experimentamos la atracción.

La buena noticia: la pasión no desaparece, se transforma. Y puede reactivarse.

El deseo no funciona igual que el amor

Desde la psicología se diferencian dos sistemas distintos:

  • Apego: vínculo emocional, seguridad, estabilidad
  • Deseo: activación, novedad, curiosidad, excitación

En las primeras etapas de la relación, ambos sistemas se activan al mismo tiempo. Con los años, el apego crece… pero el deseo necesita estimulación diferente para mantenerse vivo.

Esto explica por qué muchas parejas se quieren profundamente, pero sienten que la chispa sexual se apaga.

Por qué baja la pasión con el tiempo (según la psicología)

1. El cerebro se acostumbra a la pareja

El deseo sexual está muy ligado a la dopamina, el neurotransmisor de la novedad y la recompensa.
Cuando una relación se vuelve predecible:

  • El cerebro deja de percibir “novedad”
  • Baja la activación del sistema de recompensa
  • La excitación espontánea disminuye

No es desamor: es habituación neurológica.

2. La rutina reduce el erotismo

Convivir, compartir problemas, trabajo, cuentas y estrés:

  • Reduce los espacios de misterio
  • Aumenta el rol “logístico” de la pareja
  • Apaga la percepción erótica si no se cuida

El cerebro erótico necesita espacio psicológico, no solo cercanía constante.

3. Estrés, cansancio y carga mental

Los estudios en psicología muestran que el estrés crónico:

  • Disminuye el deseo
  • Aumenta la fatiga emocional
  • Reduce la conexión corporal

No es que no haya ganas de la pareja:
no hay energía mental para el deseo.

4. Apego seguro = menos adrenalina

La paradoja del apego:

  • La seguridad emocional aumenta
  • La sensación de riesgo y misterio disminuye
  • El cerebro erótico responde menos a lo “previsible”

El deseo se activa con novedad + presencia + atención, no solo con cariño.

Qué recomiendan los estudios para reactivar el deseo

1. Introducir novedad (sin cambiar de pareja)

La investigación en psicología de relaciones muestra que la novedad reactiva el sistema dopaminérgico:

  • Cambiar escenarios
  • Probar actividades nuevas juntos
  • Romper rutinas sexuales
  • Crear citas distintas (no solo cenas)

El cerebro responde a la experiencia diferente, no a la repetición.

2. Hablar de deseo sin culpa ni reproche

Las parejas con mayor satisfacción sexual:

  • Hablan abiertamente de lo que desean
  • No interpretan la baja de deseo como rechazo personal
  • Negocian tiempos, ritmos y fantasías

El silencio mata más el deseo que la conversación incómoda.

3. Cuidar el bienestar emocional individual

Los estudios muestran que el deseo no solo depende de la relación, sino del estado interno de cada persona:

  • Dormir mejor
  • Reducir estrés
  • Cuidar el cuerpo
  • Tener espacios personales

Una persona agotada emocionalmente no puede sostener deseo de forma constante.

4. Reconectar con el cuerpo, no solo con la pareja

Terapias sexuales modernas recomiendan:

  • Volver al contacto sin presión de “tener que llegar al sexo”
  • Recuperar caricias, masajes, juego
  • Quitar el foco del rendimiento
  • Volver al placer por placer

El deseo aparece cuando se elimina la obligación.

El rol de la novedad y la exploración en el deseo

La novedad reactiva el cerebro erótico

La novedad:

  • Activa dopamina
  • Aumenta la curiosidad
  • Rompe la percepción automática de la pareja
  • Genera micro-expectativa de placer

No se trata de extremos, sino de introducir pequeños cambios conscientes.

Explorar también es redescubrir

Explorar no significa cambiar quién eres, sino:

  • Conocer nuevas formas de placer
  • Entender cómo cambia el cuerpo con el tiempo
  • Aceptar que el deseo evoluciona
  • Salir del “siempre lo hemos hecho así”

La sexualidad sana es flexible, no rígida.

Jugar juntos fortalece el vínculo

Las investigaciones en vínculos de pareja muestran que:

  • Las experiencias compartidas novedosas
  • Refuerzan la conexión emocional
  • Aumentan la percepción de atractivo mutuo
  • Reactivan la complicidad erótica

El juego es una herramienta psicológica poderosa para reconectar.

Cuando el deseo baja: normalizarlo también es parte de la solución

La caída del deseo en ciertos momentos:

  • No significa fracaso
  • No implica que la relación esté rota
  • No invalida el amor

El deseo fluctúa con:

  • Cambios hormonales
  • Etapas vitales
  • Estrés laboral
  • Procesos emocionales

Aceptar estas fases reduce la ansiedad, y menos ansiedad = más espacio para el deseo.

Conclusión: el deseo se cuida, no se exige

La psicología del apego muestra que el amor y la seguridad no garantizan el deseo automático. La pasión no muere: se transforma con la rutina si no se alimenta con novedad, exploración y cuidado emocional.

Las parejas que mantienen el deseo a largo plazo no son las “perfectas”, sino las que:

  • Hablan
  • Juegan
  • Se permiten cambiar
  • Exploran sin culpa
  • Entienden que el deseo es un proceso vivo

El deseo no se exige: se crea.

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